lunes, 22 de abril de 2013

Pilar Martín Gila (Aragoneses, Segovia, 1962)





Estos poemas pertenecen a un trabajo inspirado en la balada de Goethe “Der Erlkönig”.
Son dos poemas con un verso como de enlace entre ellos.




Poemas

Se diría que quien vuelve
conoce los signos,
el memorial de las canciones,
ahí, un sendero que se abrió
hacia la balsa, allá,
el cruce de los caminos prohibidos,
y cerca, el árbol que vaciaron
tan lentamente las termitas,
(una claridad
ha estremecido los helechos).
Sí, se diría que sabe
sobre qué pasos volver
cuando ha caído la noche
y el caballo resuella
ante el negro abedul
descorazonado,
el zumbido de un sueño en voz alta,
tan veloz el regreso,
tan cerca el destino,
esa mano amorosa
que sostiene en su cuenco la amenaza.

- De qué tienes miedo, mi niño.


- De qué tienes miedo.
- ¿No ves a ese que trae
en una mano el galope y en la otra,
las tres figuras de la tormenta?
- Es oscura la noche y está cegada
la distancia. Nadie se abre camino
ni es más veloz que nuestro caballo,
pronto, querido niño, dormirás
en el dulce regazo de tu madre
que cantará toda la noche por ti.




























Mercedes Roffé (Buenos Aires, 1954)

                                                                                                 Foto: Estela Fares.
















 

lunes, 1 de abril de 2013

Pilar Fraile Amador ( Salamanca, 1975)




antes de la pregunta el animal doble estaba subido en el borde. no dejéis de grabar dijo y luego las algas como manos la cicatriz dorsal los cuerpos llegando a la playa. no podemos enfocarlo. no con esta luz. las ballenas habían llegado antes. habían dejado sus esqueletos cunas gigantescas en la arena. después los insectos masticaron hasta hundirse

masticaron los huesos y el vacío de los huesos


 

 


desdiente en el kilómetro cincuenta y tres. sobrevuela una sombra-pájaro-mano. es un sitio donde abandonar

ella mira su barbilla en el espejo donde el resto
de coches se alimentan unos de otros. comen y desaparecen

qué le faltaba al pájaro para ser pájaro

saca la mano por la ventanilla. el aire duro alza su voz de corista

ahora todo son ejemplares originarios. ese era el único pico del único pájaro que no volverá a atravesar el cielo

el origen produce ganas de frenar y vomitar en la calzada




                                   (Del libro inédito Falta)














 

Alba Ceres Rodrigo (Nápoles, 1986)



Cimiento el futuro de una arquitectura melancólica,

pequeñas esquirlas óseas haran de mí
una jaula vacía



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Hundo mi dedo
en el hoyuelo de mi garganta
y lo muevo buscando
y me hago círculos y buceos y cosquillas
y la boca se me abre y digo
ahí está

qué -anhelando ser la voz